Publicamos la versión final de nuestro texto expositivo.
Intervenciones armadas y diplomáticas de Estados Unidos en Nicaragua durante el periodo de 1849-1933
La historia de Nicaragua ha estado marcada por diversos acontecimientos conflictivos, violentos y contradictorios, en este aspecto, resulta importante conocer los distintos procesos de irrupción del gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica, los cuales han repercutido en el desarrollo actual de la nación nicaragüense. Por lo tanto, el presente escrito tiene como propósito explicar algunos acontecimientos político-económicos acaecidos durante el periodo de 1849-1933 para comprender como ha sido afectado el país.
Es menester indicar que las intervenciones norteamericanas sobre Nicaragua, fueron motivadas por el afán de obtener beneficios económicos a través del aprovechamiento de los recursos naturales, explotación de la madera, la fuerza de trabajo barata, el interés de utilizar el Rio San Juan y el lago de Nicaragua para construir un canal que uniera el océano Atlántico y Pacífico, y el sueño de tener dominio sobre dicha ruta canalera.
La historia de la intervención de Estados Unidos en Nicaragua, según Gobat (2005), “arranca en 1849, cuando la fiebre del oro californiano convirtió el istmo centroamericano en una de las principales rutas de tránsito” (p. 16). En este sentido, Nicaragua era la ruta preferida de los mineros, debido a que este país era uno de los medios más económicos para quienes pretendían cruzar desde el Atlántico hasta el Pacífico y luego navegar hacia el norte para llegar a las minas de oro en California.
Es oportuno tener en cuenta que en el periodo de 1846-1848, Estados Unidos sostenía una guerra contra México, la cual trae como consecuencia la derrota de México frente a la intervención estadounidense, quienes logran la anexión de San Francisco de California y potencian su interés de expandirse a territorio centroamericano.
Al respecto, Baltodano (1981), indica lo siguiente:
1849, E. George Squier es nombrado representante del gobierno norteamericano en Nicaragua; publica un libro acerca de Nicaragua en el que anuncia que al igual que San Francisco de California, el territorio nicaragüense pasará a formar parte del territorio norteamericano. (p. 387)
Mientras los países del istmo se encontraban temerosos por el expansionismo norteamericano y la reciente conquista realizada por esta potencia, a la élite nicaragüense parece importarle poco y a pesar de las evidentes intenciones del gobierno estadounidense, Francisco Castellón (dirigente de los liberales o demócratas), ofreció a William Walker una concesión de “colonización”, quien teniendo un ejército de 58 mercenarios se dirigen en 1855 al territorio nicaragüense, llegando en 1856, año en que Walker se proclama presidente de Nicaragua. (Molina, 2016)
De acuerdo con Molina (2016) Walker tomó “una serie de medidas inmediatamente: confiscó las propiedades de los nicaragüenses que se oponían a su gobierno, expidió decretos que buscaban recaudar fondos, impone el idioma inglés y reestablece la esclavitud” (pp. 24-25). Su proyecto consistía en “americanizar” Nicaragua mediante el reemplazo de la población nativa por los colonos de E.E.U.U. Sin embargo, Walker y los demás filibusteros, fueron expulsados en 1857 por tropas armadas centroamericanas que se unieron para luchar encarecidamente contra el invasor.
Posteriormente, entre 1912-1933 surge la ocupación militar de E.E.U.U. a Nicaragua. Esto se debe a que cuando José Santos Zelaya (de ideología liberal), estaba en la presidencia (1892-1909), pretendía ejecutar un plan para estimular la economía nicaragüense por medio del canal interoceánico, sin embargo, Estados Unidos decide construir el canal en Panamá en 1902, a partir de este hecho, Zelaya se convierte en un nacionalista, defensor de la soberanía nacional, en un riesgo evidente para los intereses estratégicos que tienen que ver directamente con la construcción del canal de Panamá.
El gobierno norteamericano seguía con el deseo de dominar y controlar los asuntos internos de Nicaragua, puesto que, pretendían evitar que otros países construyeran un segundo canal porque este competiría con el de Panamá y afectaría sus propios intereses económicos, entonces, necesitaban un gobierno que respaldara dichos intereses.
En relación a este tópico Fonseca et al. (2016) explican lo siguiente:
En 1912, la élite conservadora solicitó nuevamente la intervención norteamericana para apuntalar al frágil gobierno de Adolfo Díaz frente a una rebelión interna. Los infantes de la Marina se quedaron en Nicaragua hasta 1933, y con ellos desembarcaron los agentes de la Diplomacia del Dólar y de los banqueros de Wall Street, que tomaron el control del presupuesto del Estado y del Banco Nacional. (p. 186)
Entonces, luego de imponer a Adolfo Diaz como presidente de Nicaragua, trataron de reorganizar el territorio nicaragüense a imagen y semejanza estadounidense y conforme a sus propios intereses, por esta razón entra en vigor el tratado de Chamorro-Bryan en 1916.
Los marines se mantuvieron en Nicaragua, pero esta vez las tropas norteamericanas se tuvieron que enfrentar contra la guerrilla de Augusto Sandino quien era llamado “General de hombres libres”, también es considerado como padre de la independencia y dirigente revolucionario. Fue uno de los héroes nicaragüenses que enfrentó las intervenciones norteamericanas, ante la agresión a la soberanía nicaragüense.
Sandino inicia la rebelión en 1927 en contra de los invasores estadounidenses y los gobiernos que en esa época eran aliados de ellos. Aun con pocas personas y armas, Sandino anima a los campesinos e inicia su lucha guerrillera en contra del ejército de ocupación estadounidense en Nicaragua y tuvo constantes enfrentamientos, pero logró que las tropas de los Estados Unidos salieran del país y que en 1928 se celebren nuevas elecciones, en donde el general liberal José María Moncada gana y asume la presidencia un año después. Debido a dichos acontecimientos, Sandino despertó la admiración de los pueblos y demás países.
Los marines se retiraron el 1 de enero de 1933, sin embargo, una de las cláusulas del Acuerdo de Desocupación signado por ambos países, estipulaba que los oficiales nicaragüenses se harían cargo del manejo y control de la Guardia Nacional en sustitución de los norteamericanos, siendo elegido Anastasio Somoza García (Torres, 2009).
Años más tarde, Somoza pasó a ocupar la presidencia de Nicaragua con el apoyo de E.E.U.U. A este país le convenía tener dictadores para velar por sus propios intereses y de este modo le serviría de intermediario para el dominio norteamericano en Nicaragua, cabe señalar que Somoza García, consolidó su poder mediante la persecución política y la opresión. Durante la dinastía Somoza, se mantuvo una relación de dependencia mutua con Estados Unidos, donde ambos se beneficiaron, ya que la intervención norteamericana colaboraba con la permanencia de Somoza en el poder. (Fonseca Amador, y otros, 2016)p
En conclusión, todos los acontecimientosp antes mencionados, dan cuenta de los intereses políticos y económicos egoístas de la potencia extranjera de Estados Unidos, donde se muestra con claridad que solo deseaban dominar y explotar el territorio para satisfacer sus ambiciones imperialistas en detrimento de la dignidad y soberanía de Nicaragua. Conocer cómo se han venido gestando tales injerencias políticas y económicas, contribuye en gran manera a comprender la actual realidad que se vive en el país, en contra de toda intromisión extranjera que ponga en riesgo la soberanía de la nación.
Referencias
Baltodano, M. (1981). Reseña de la secular intervención norteamericana en Nicaragua.
Fonseca Amador, C., Wheelock Román, J., Núñez Soto, O., Gorostiaga, X., Kinloch, F., Serrano Caldera, A., . . . González Rivera , V. (2016). Antología del pensamiento crítico nicaragüense contemporáneo. Buenos Aires: CLACSO.
Gobat, M. (2005). Enfrentando el sueño americano, Nicaragua está el dominio imperial de Estados Unidos. Managua: IHNCA-UCA.
Molina, M. N. (2016). La invasión de William Walker a Nicaragua y la Guerra de Centroamerica (1856-1857): un balance historiográfico. Cuadernos de Marte, 13-44.
Torres, A. (2009). La Saga de los Somoza, historia de un magnicidio. (5ta ed.). Managua: HISPAMER.
Sin duda, su blog tiene excelente presentación, que además de lo superficial, la información que describen en el contenido de su texto expositivo, está forjada en los parámetros de lo estudiado para la redacción del mismo. No obstante, me es grato instarles a que sigan por la trayectoria de la preparación y la perseverancia, que son la clave del éxito. ¡Felicidades!
ResponderEliminarGracias Marlin Pérez, en efecto, hemos trabajo desde el aspecto teórico y práctico, dicho método ha sido de suma importancia para lograr nuestro objetivo, al igual que la orientación de los docentes del eje de comunicación oral y escrita. Saludos.
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